Triunfo rojiblanco

LEÓN DE LOS ALDAMA, México. Nov. 5, 2015.- José Alfredo Jiménez se equivocó rotundamente. Allá en su León, Guanajuato, la vida sí vale; o por lo menos para el Club Deportivo Guadalajara, que logró la conquista de un nuevo título, en la tierra donde se apuesta la vida, y se respeta al que gana.

Chivas venció 1-0 a León en la Gran Final de la Copa Corona MX Apertura 2015 para romper una sequía de títulos y, sobre todo, con una angustia todavía más importante que inyecta de júbilo a la nutrida afición rojiblanca, que por fin tiene un motivo noble para festejar. Esta vez no se trata de lograr un pase a la Liguilla o de librar el descenso, esta vez es un nuevo título que irá directo a las empolvadas y atelarañadas vitrinas de Verde Valle.

Oswaldo Alanís contribuyó con la única antoación de un compromiso que tuvo a varios héroes tapatíos, aunque también mucha polémica arbitral, sobre todo a los 43′ cuando un latigazo de los Esmeraldas obligó a que el portero visitante, Rodolfo Cota, cortara el balón con la mano y a un mundo de distancia del área. El árbitro Jorge Isaac Rojas optó por sacar solamente la tarjeta amarilla ante un Estadio León que enfurecido pedía el cartón de expulsión.

Cota no se fue del encuentro, pero vaya que se hizo notar. Salvó en más de una ocasión su meta del gol guanajuatense, incluyendo un par de oportunidades de Mauro Boselli, especialmente a los 83′ cuando el argentino buscaba el empate de frente al marco, pero el guardameta achicó valientemente y con la cara mandó el esférico a tiro de esquina. Antes también Efraín Velarde le había doblado las manos a los 56′, aunque el sacrificio valió la pena para que el córner fuera lo único que tuvieran que lamentar los tapatíos.

Juego práctico y efectivo; Matías Almeyda dispuso a su Rebaño de un esquema que neutralizara definitivamente el peligroso ataque de los Esmeraldas y que, en balones divididos, diera proyección al frente al Guadalajara. Cierto, elementos como Marco Fabián o Carlos Fierro no aparecieron (a excepción de una falla increíble en el área chica del segundo tras una barrida de González a los 60′). León no solamente se vio mermado en su temible, conocida y famosa vocación ofensiva, sino que Chivas puso en muchos aprietos a Yarbrough a lo largo del encuentro, aunque sin mucha cantidad.

A los 71′ Raúl López cobró una falta casi pegada a la línea de banda. Una parábola que aficionados del Guadalajara seguían fervientemente con la mirada y con una tímida sonrisa en la boca, antes de que el semblante explotara en éxtasis cuando Oswlado Alanís martilleara la pelota con la cabeza de frente al marco. Yarbrough solamente miró el esférico cuando este ya estaba en las redes para poner el único gol del encuentro, la jugada que toda la afición al Rebaño estaba esperando, el momento anhelado y soñado.

Los dirigidos por Juan Antonio Pizzi tardaron en reaccionar futbolísticamente hablando. Tras el gol, la ira y la desesperación aparecieron en los jugadores Esmeraldas, pero el ímpetu no se tradujo en acciones de peligro sino hasta ya en tiempo de compensación, cuando Carlos Peña se acordó de su buen tino de media distancia y sacó un fuerte disparo que fue al poste, segundos antes de que Luis Montes se perdiera de una acción increíble en el área chica y que se perdería a centímetros del marco, se trataba de la jugada que impediría, por lo menos momentáneamente, el júbilo de Chivas.

Pero con el silbatazo final llegó una celebración que solamente estaba en el imaginario colectivo del Guadalajara. Chivas por fin tiene un título, y, sobre todo, tiene motivación suficiente para encarar los que parecen ser vestigios de la amenaza porcentual y, ¿por qué no? Buscar extender su triunfalismo, ahora en el Apertura 2015. Claro que hay razones para vivir, por que la vida, en León, Guanajuato y en Verde Valle, sí que vale.

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