Se volvió muy lenta la justicia con un campesino enfermo

El campesino Cástulo Kantún Xool vive en carne propia las consecuencias de la justicia lenta, pues lleva dos años preso en espera de su sentencia por incumplimiento de las obligaciones de asistencia familiar.
Por diversos motivos su caso no se ha resuelto, pese a que encuentra enfermo de diabetes, dializado, en silla de ruedas y a que tiene 67 años de edad,
Fue denunciado por su ex esposa, dos hijastras y su hija, que actualmente cuenta con 19 años y está embarazada.
Hoy, el campesino fue llamado a rejillas de prácticas para que, en diligencia de vista pública, sea enterado de su próxima sentencia.
Cástulo Kantún ha sido víctima de los constantes cierres de juzgados, pues su expediente ha ‘brincado’ de tribunal en tribunal.
El 16 de diciembre del 2103, el entonces juez octavo, Manuel Ek Herrera, dictó orden de aprehensión en contra del sexagenario, misma que fue cumplida el 15 de enero del 2015.
Al cerrarse dicho juzgado, el caso pasó al Cuarto penal, a cargo de Andrés Vázquez Juan, que en noviembre pasado cambió de juzgado.
Su caso llegó a la juez Rubí Guadalupe González Alpuche, que al notar el rezago, ordenó que se le dé celeridad al asunto, que en estos días habrá de concluir.
Durante el proceso, cuando estuvo frente a su ex esposa, Gabriela del Socorro Canché, le dijo que todo era falso, que como campesino jubilado le estaban descontando, vía nominal, la pensión a favor de su hija Isidra Gabriela Kantún Canché, de 19 años de edad, por la cantidad de 900 pesos mensuales.
La mujer le replicó que si desde un principio él hubiera querido llegar a un acuerdo, las cosas no hubieran llegado tan lejos.
Se espera que próximamente sea condenado y liberado, de acuerdo a las circunstancias actuales.
La historia comenzó en 1997, cuando Gabriela y Cástulo contrajeron matrimonio y empezaron a a vivir juntos en la comisaría de Kilinché, Tixpéual.
La mujer tenía tres hijos de una relación anterior, que Cástulo reconoció como suyos y durante el tiempo procrearon a Isidra Gabriela.
Cástulo se volvió bebedor consuetudinario y la pareja se separó.
En 2002 la mujer demandó ante el DIF de Tixpéual y acordaron que Cástulo pasaría una pensión alimenticia semanal de 275 pesos, pero el hombre sólo esporádicamente depositó ciertas cantidades.
El campesino dijo que la semana que se firmó el acuerdo ante el DIF regresaron a vivir juntos hasta que en 2008 la mujer se fue con un albañil.
Al parecer, ahora se pretende que firme la cesión de un predio para acabar el problema, cosa que no ha querido hacer el campesino, quien por su enfermedad usa una silla de ruedas para desplazarse dentro del penal.

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